Las mejores prácticas de bienestar y resiliencia para afrontar la adversidad

Por Psic. Mercedes Vallejo Gil

Desde el momento en que nos vimos en la necesidad de quedarnos en casa por un periodo de tiempo indefinido, empezaron a surgir todo tipo de pensamientos, sensaciones y emociones.

 Nos encontramos con nosotros mismos enmarcados por la incertidumbre y cediendo nuestra libertad a los mandos, supuestamente expertos, en el manejo de la crisis sanitaria.

 Una crisis que sin duda llegó para cambiar nuestra realidad, nuestros supuestos más básicos y la poca o mucha certeza con la que creíamos encaminar nuestras vidas.

 Nos convertimos en nuestros propios mejores amigos pero también en enemigos de nosotros mismos a merced de nuestras emociones, y un tanto secuestrados por ellas, nos dejamos llevar por el miedo, el enojo, la frustración, la preocupación, la duda y un sin fin de emociones. 

Todo esto no es más que una gama de emociones y reacciones normales, resultado del estrés que una situación tan anormal como una pandemia producen. 

Así es que, más allá de lo terrible que pueda parecer nuestra actual circunstancia, es importante adoptar una mentalidad que interprete el estrés como facilitador para mejorar el desempeño y disminuir la ansiedad.

 Si los seres humanos podemos experimentar reacciones y emociones displacenteras, también tenemos el poder de generar nuestras propias emociones de bienestar

 Hoy más que nunca se vuelve necesario aprender técnicas y estrategias para identificar, regular y usar las emociones a nuestro favor. Desarrollar habilidades para generar resiliencia y salir de las crisis con aprendizajes de vida que nos harán más fuertes y adaptables a los cambios.

 Que nuestra meta e intención sean, en pocas palabras, enfocarnos en aquello que sí está bajo nuestro control.

 Toma en cuenta estas recomendaciones:

–         Identifica tus emociones ubicando la variación en las sensaciones corporales y después dales un nombre. Ejemplo: “siento un hoyo en el estómago, se llama miedo”

–         Vuélvete amigo de tus emociones. No luches por cambiarlas, permítele a cada emoción quedarse un momento en ti y después haz algo para modificarla mediante alguna técnica de respiración o haciendo algo que te genere bienestar.

–         Habla y comparte con alguien información acerca de lo que sientes, haciendo de tu mundo emocional un espacio compartido.

–         Visualiza con el mayor detalle posible, algún momento de tu vida en el que hayas sido muy feliz y que disfrutaste mucho. Recrea la escena en tu mente y aprópiate de las sensaciones placenteras que te genera recordarlo.

Por último recuerda que no podemos estar en control de la incertidumbre que nos genera la situación actual, pero sí de lo que hagamos con ella.

Recuerda que si requieres acompañamiento ¡Acércate a Mind² y potencia tu mente!

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